Enfrentando El #coronavirus Con Fe

Acá podés ver el video de nuestro LIVESTREAM en Facebook, donde conversamos más a fondo del tema de este artículo.

En medio de la presente crisis global de salud, me he preguntado cómo podemos, como pueblo de Dios, responder ante tal crisis. Cómo podemos mostrar nuestra fe con acciones relevantes, intencionales y transformadoras.

Resulta que, hace unas semanas, llevé un curso que se llama “Kairos” en mi iglesia, La Viña Escazú. Fue un curso que me transformó por completo y me puso a meditar de manera más profunda en el carácter de Dios y su amor por las naciones. Me enseñó de modo muy práctico cómo Dios, desde el inicio de los tiempos, ha estado buscando a las  personas para entablar una relación con cada una de ellas, y en cómo nosotros, como pueblo de Dios, somos las herramientas que Él utiliza para poner en marcha su misión.

Entonces, pensando en la situación actual, quisiera compartir con ustedes cuatro actitudes que como pueblo de Dios podemos tener para dar gloria a Dios, que reflejen nuestro amor por el prójimo y nos ayuden a ser parte de la misión de Dios por las naciones.

 1. DEBEMOS RECONOCER QUE DIOS ES SOBERANO

Dios es soberano sobre toda la creación y no se paraliza por miedo ante un virus. Dios  quiere alcanzar, sanar y proteger a cada persona en el mundo. Él es el Creador de todo lo visible e invisible y está siempre dispuesto a ser nuestra ayuda en momentos de angustia. Pero, además, vivimos en un mundo quebrado, por eso situaciones de crisis como esta son y serán siempre parte de nuestra vida en la Tierra: enfermedades, muerte, crisis financieras, desempleo..., todo como consecuencia de la caída y la entrada del pecado al mundo.

Mas Dios, en su gracia y misericordia, nos ofrece la salvación por medio de la fe en su hijo Jesús. Una salvación que no solo nos da esperanza para la vida eterna, sino también para nuestro tiempo en la Tierra. Cuando entramos a una relación con Jesús, tenemos acceso al fruto del Espíritu Santo, capacitándonos para enfrentar las pruebas de la vida con paz, gozo y paciencia, mientras, a la vez, extendemos amor y bondad hacia quienes nos rodean.

Como si esto fuera poco, Jesús no solo dio su vida por el mundo, sino que prometió regresar a restaurar lo que se había roto. Cuando hemos puesto nuestra fe en Jesús, nuestro destino no está en manos de la muerte, sino en manos de quien ya venció a la muerte.

Salmos 121:2
Mi ayuda proviene del Señor,
creador del cielo y de la tierra.

Seamos prudentes, caminemos confiados, pues aquel que dio su vida por nosotros, es capaz de parar la tormenta con solo su voz. Descansemos tranquilos en la barca, aún si las olas la baten de un lado al otro, al final del día, nuestra seguridad no se rige por la tormenta, sino por quien nos acompaña y cuida en medio de ella.

—¡Señor —gritaron—, sálvanos, que nos vamos a ahogar! 26 —Hombres de poca fe —les contestó—, ¿por qué tienen tanto miedo? Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo. 27 Los discípulos no salían de su asombro, y decían: «¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y las olas le obedecen?» - Mateo 8:25-27

2. DIOS NOS LLAMA A AMAR AL PRÓJIMO

El amor de Dios por la humanidad no solo se manifiesta en el sacrificio de Jesús en la cruz, sino también a través de la forma en que tratamos a los demás. Dios nos llamó a amarnos unos a otros, a ayudarnos a llevar las cargas, a ser amigos de los extranjeros, a ayudar a los más débiles. Él designó a su pueblo para ser sus manos y pies en esta Tierra. De manera que en medio de una crisis como esta, Dios nos invita a mostrar nuestro amor, tanto con nuestras palabras como con nuestras acciones.

Juan 13:34-36
»Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros.

En el documento PDF adjunto a este artículo encontrarás una lista de maneras que te pueden guiar sobre cómo amar a las personas que te rodean y una lista de peticiones para orar.

3. DIOS NOS LLAMA A OBEDECER A LAS AUTORIDADES

Dios nos instruye a obedecer a las autoridades, eso incluye al gobierno y a las entidades designadas para velar por la salud de la población. Una manera en que podemos mostrar nuestra fe y darle gloria a Dios es acatando las indicaciones que se nos han dado para salvaguardar la salud de cada persona en nuestro país.

Según el Mapa de riesgo de propagación de COVID-19 por contagio comunitario en España, existen seis tipos de personajes en esta historia. Siendo los asintomáticos o con síntomas leves, los más peligrosos para la propagación de la enfermedad.

  • Susceptible: individuo que no ha contraído la enfermedad, pero puede contraerla.
  • Expuesto: individuo que está infectado, pero que está en fase de incubación y, por tanto, todavía no es infeccioso.
  • Asintomático (o con síntomas leves): individuo que ya está infectado y es infeccioso, pero que no muestra síntomas relevantes que sean fácilmente identificables.
  • Infectado: en nuestro modelo, un individuo infectado es infeccioso, pero sí muestra síntomas fácilmente atribuibles a una infección COVID-19, lo que facilita su detección.
  • Hospitalizado: individuo que está infectado, pero ha sido detectado y precisa de hospitalización. Este individuo ya no propaga la enfermedad porque se supone que está confinado en el hospital.
  • Recuperado: individuo que ya no es infeccioso y no puede contraer el mismo virus otra vez, sea porque se ha recuperado de la infección y ha desarrollado inmunidad, o bien porque ha fallecido.

Es importante entender que, aún si no sos un paciente de alto riesgo por factores de salud o edad, buscar distanciamiento social, sigue siendo la directriz. Esto no significa que no podés salir a lugares públicos, pero que debés hacerlo de manera responsable.

Aunque seás una persona joven y saludable, podés ser un portador del virus por hasta cinco días, en periodo de incubación. Luego, una vez que el virus se presenta, podés contagiar a otros hasta por catorce días, a pesar de no presentar síntomas evidentes. Moverte despreocupadamente en ambientes sociales puede exponerte no solo a contraer el virus, sino a ser un propagador del contagio para personas a tu alrededor.

Este tiempo no es para tomárselo a la ligera e irse de vacaciones, por lo contrario, es un tiempo que exige solidaridad por el bienestar global. Nuestra obediencia no se muestra solo en las cosas que decidimos no hacer para honrar a Dios, sino en las cosas buenas que hacemos para darle gloria.

Tito 3:1a
Recuérdales a todos que deben mostrarse obedientes y sumisos ante los gobernantes y las autoridades. Siempre deben estar dispuestos a hacer lo bueno

En momentos de crisis, muchas personas entran en pánico y piensan primero en sí mismas. Cuando obedecemos a las autoridades por el bien común, estamos mostrando que agradar a Dios, a través de nuestras acciones, es más importante para nosotros que buscar protegernos. Estamos declarando de una manera simple, pero poderosa, que Dios es Rey y Señor de nuestras vidas y que nuestra manera de acatar órdenes se debe no únicamente a un deber civil, sino a nuestro anhelo de darle gloria a Dios en todo lo que hacemos.

4. DIOS ESTÁ SIEMPRE EN MISIÓN POR LAS NACIONES

En momentos como este, cuando el miedo y la incertidumbre atacan a la población global, no debemos perder de vista que Dios está siempre en misión para alcanzar a las naciones. Esta es una oportunidad para hablarle a las personas de una esperanza mayor que la contención de COVID-19, una esperanza que les promete vida eterna.

De hecho, Dios está tan comprometido con el cumplimiento de su misión, que entregó a su propio hijo para alcanzarla:

Filipenses 2:7-11
Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. 8 Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! 9 Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,10 para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo  de la tierra, 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Entonces, oremos no solo por sanidad física, sino para que las personas lleguen a los pies de Cristo en cada país afectado por el virus. Oremos por milagros en cada rincón del planeta y por el avivamiento de la iglesia. Cosas maravillosas suceden cuando, como pueblo de Dios, nos unimos a orar fervientemente por quienes aún no tienen una relación con Jesús.

Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. - 2 Crónicas 7:14

Dicho esto, nuestra invitación el día de hoy es a que seamos seguidoras de Jesús que dan el ejemplo y que están dispuestas a sacrificarse por el bien común. Que seamos mujeres y hombres solidarios y sabios que, por amor a Cristo, han decidido pensar en otros antes que en sí mismos. Seamos un pueblo que clama a su Padre por sanidad, física y espiritual,  para las naciones.

Recordá descargar el documento de PDF adjunto a este artículo, donde encontrarás una lista de maneras que te pueden guiar sobre cómo amar a las personas que te rodean y una lista de peticiones para orar.

 


GUÍA DE APOYO
¿Cómo enfrentar el COVID-19?
Versión1


GUÍA DE APOYO
¿Cómo enfrentar el COVID-19?
Versión2

 

 

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