Aprendiendo A Caminar Con Ropa Nueva

(Tiempo estimado: 2 - 4 minutos)

Un cambio en tus malos hábitos conduce a un cambio de vida.  - Jenny Craig

En los últimos meses mi estilo de vida ha cambiado muchísimo. Empecé a trabajar independiente, lo cual fue sin duda alguna, una de la mejores y más aterradoras decisiones de mi vida. Empecé a ir a gimnasio de manera constante y disciplinada. Pasé de ser una persona que comía de manera compulsiva y por ansiedad, a ser una persona que come de manera responsable y saludable . Y sin darme cuenta, también inicié un proceso de sanidad emocional tan profundo e intenso, que tengo plena certeza impactará mi vida para siempre.

Sin embargo, hace algunas semanas, pasó algo que me sacó de órbita y la cosa se puso ruda. Realmente estaba tan distraída que mis fuerzas se disiparon y sentía que ya no podía dar más. Entonces pensé -ya he llegado tan lejos, que no importa si aflojo un poco-. Así que empece a faltar al gimnasio, y cuando iba me escapaba sin hacer cardio (porque aquí entre nosotros, cardio es mi parte menos favorita de la rutina). Empecé a darme permisos con la comida, volví a acostarme y levantarme tarde. Y poco a poco fui sintiendo el retroceso. Ya mi condición no era la misma, me volví a sentir ansiosa por la comida y mis pensamientos estaban volviéndome loca.

Pero esta vez no me sentí cómoda, de alguna manera me había acostumbrado a mi nueva vida, y volver atrás no me sentó nada bien. Esto revelo algo demasiado importante, “ya no me queda mi ropa vieja” (y esta vez puedo decirlo en ambos sentidos).

En Efesios 4:22-24 dice que debemos quitarnos el ropaje de la vieja naturaleza, para ser renovados en la actitud de nuestra mente y que además debemos ponernos el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios. Y en Romanos 12:2, Dios nos invita a cambiar nuestra manera de pensar para que así cambie nuestra manera de vivir.

Esto significa que no es suficiente romper los malos hábitos, debemos sustituirlos con buena costumbres. Dios anhela transformarnos a su imagen y semejanza, pero quiere hacerlo a través de cambios en nuestra vida que sean duraderos y sostenibles en el tiempo. Cambios que nazcan de adentro hacia afuera, cambios que impacten nuestro corazón y no solo nuestra situación.  Y aunque esto suene a una campaña acerca del “fitness”, es mucho más profundo que eso. Todos estos procesos, más allá de producir cambios físicos, han venido a transformar la manera en que me enfrento a los retos, como valoro los consejos de otros y la forma en que me veo a mi misma. He descubierto que soy capaz de más de lo que inicialmente puedo pensar, porque mi vida no depende únicamente de mi esfuerzo, si no de las fuerzas de Dios.

En Lucas 9:62 Jesús nos dice que nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios. Así que hoy quiero animarnos a botar la “ropa vieja”, a botar las viejas costumbres y malos hábitos, para que aprendamos a caminar con la ropa nueva que Dios nos ha regalado. No podemos quedarnos en la zona segura, ni rendirnos cuando las cosas se ponen difíciles. De nada sirve caminar hacia delante, mirando hacia atrás. Aprendamos a vivir un día a la vez, sin permitir que nuestro pasado, interfiera con nuestro futuro.

Dios tiene planes de bienestar para nuestra vida, pero estos planes solo son puestos en marcha, cuando aprendemos a escuchar su voz y a seguir su instrucción. Cuando buscamos a Dios con todo el corazón y ponemos nuestra vida en sus manos.

Previamente publicado en el Blog Obras en Proceso

planes de Dios, crecimiento, fe y confianza, nueva criatura

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